fechas libres para crear juntas

sobre mí
Soy una persona sensible y durante gran parte de mi vida sentía que esa sensibilidad no encajaba.
Aún no había descubierto que es un regalo, que es asombroso poder conectar con la vulnerabilidad de las demás personas, poder sentir y empatizar con ellas.
Todo cambió cuando descubrí mi pasión por la fotografía.
Algo hizo clic. La cámara de fotos se volvió en una herramienta esencial para poder canalizar esa intuición, ofrecerla al mundo, ponerla al servicio de los demás.
Con la fotografía, de repente, pertenecía.

A través de las imágenes, puedo compartirme con las personas que han confiado su preciosa intimidad conmigo. Disfruto prestando mi mirada, que ofrece un mundo más allá de la superficie, un tanto difícil de apreciar. En mis fotos, quiero ver reflejada ese tipo de sutileza.
Me emociono fotografiando, porque me acerca y conecta a la gente mientras capto momentos únicos.
Te veo, con todo lo que eres, y te lo enseño para que tú también lo puedas ver y te acuerdes, si es que lo habías olvidado.
La autenticidad me apasiona y, como tal, siempre intento inmortalizar momentos reales, aunque no sean típicos. Me gusta explorar y plasmar la delicadeza de cada instante, a través de lo efímero o incluso lo crudo o lo real. Creo que esas imágenes poseen un valor que pocas veces se aprecia.
No creo en ficcionar momentos ni en posados forzados, sino todo lo contrario.
Me adapto a tu momento y a la situación presente, volviéndome casi invisible, sin alterar ni modificar lo que está sucediendo. En mi trabajo, trato que las personas sean naturales delante de cámara, huyendo de presiones con las que no se identifica.
Mi principal objetivo es la naturalidad y rendirme ante lo que tengo delante, sin pretender alterarlo. Para mí, de esto trata este arte, esa es la magia de la fotografía.